martes, 20 de noviembre de 2012


Tres del circo...


Revelación

Aquél circo dio buen resultado con su publicitado espectáculo de "El enano más alto del mundo".
La buena racha se acabó el día que a mitad de una función un mocoso le dijo a su tía en voz alta:
Ay, tía. Ese señor no es más que un pinche chaparro.
La empresa hubo de devolver las entradas y buscarse un nuevo atractivo.


Profundidad



Decidido a exorcizar mi fobia por los payasos, me dirigí al camerino del teatro. Leí nervioso el nombre del clown y giré el picaporte como quien se arroja al vacío.
El payaso acababa de quitarse la enorme nariz roja. Lo que vi, no me permitió articular el grito que sentí brotar de lo más profundo de mis terrores.
Cuando recobré el sentido estaba hospitalizado. Luego me trajeron aquí... ¿Podrías avisar en mi casa?


 

Rutina

Los comentarios sobre la función y las destrezas del mago llenaban la tertulia familiar. Qué lástima que diera una sola función en cada pueblo.
Sólo cuando pasó algún tiempo, se supo que en todas partes ocurría lo mismo: invariablemente había luto en casa de las voluntarias que subían al escenario para el truco de la desaparición.
Todas ellas eran encontradas con el mismo tinte azulado en la piel y el mismo gesto de terror, con los ojos desmesuradamente abiertos.

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