Hoy por la mañana me encontré con "Escalera". Durante mucho tiempo pensé que se trataba de un apodo, pero no. Escalera es uno de sus apellidos, se llamá Ramón y vive en la calle.
Debe tener unos... debe ser, poco más o menos, de mi edad. Pero tiene sobre su piel y sobre todo en su mirada, la huella de mil calamidades que un hombre, si existiera la justicia, no debía vivir.
Sus arrugas son runas en las que puede leerse el abandono, el descuido y, me acuso, la indiferencia. La esquina de Perú y Leandro Valle en el Centro histórico es el ámbito en que se desenvuelve esta etapa de su vida; a veces lo acompaña "La china" quien funge de su compañera, en otras ocasiones, las más, está solo.
Hoy hacía un frío de la chingada y Escalera lo capoteaba con el perenne barniz de mugre que cubre su piel. Y yo iba abrigado.
Alguien, una vez, me reconvino por darle unas monedas.
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