Mi guitarra. Y el hueso
Yo no soy guitarrista, porque dice el diccionario
que así se le llama al virtuoso en el instrumento. Guitarrero tampoco, porque
así se le dice al que fabrica guitarras. Dice también el diccionario que
guitarrear es rasguear las cuerdas de la guitarra. Eso es lo que yo hago,
entonces soy guitarreador. De hoy en adelante así me voy a presentar: Fulanito
de Tal, guitarreador. Desde chavo me dio por el instrumento. No vas a poder, me
decían, eso no es para ti, búscale a otra cosa, pero no. A mí siempre me gustó
el sonido de la guitarra. Se me hace como que las cuerdas, aunque se trate de
una pieza alegre, siempre lo dicen con algo de tristeza. Así soy yo también, por
eso la guitarra y yo nos entendemos, ni ella me exige más de lo que puedo darle,
ni yo pretendo hacerlo.
Por la guitarra deje todo, hasta la escuela. Mi papá se
encabronó y me tocó las golondrinas. Puede decirse que todo por la guitarra. Y
qué. A dale y dale pude empezar a acompañar canciones rancheras y corridos, eso
es fácil, poco a poco fui buscándole y acabé por tocar bien. Puros
acompañamientos, el requinto ya es otra cosa y ahí sí: aunque quisiera. Pero lo
que hago lo hago bien, tengo buen oído y sensibilidad, en serio, miren: he
tenido la habilidad de que si acompaño, por ejemplo, un bolero, hagan de cuenta
que lo escuchan con los Dandys, pero si trata de un tango, en serio que lo hago
sonar como si fuera yo de un arrabal de Buenos Aires, en serio.
Tan así que gracias a eso tengo para comer. En el ambiente del hueso hace
falta acompañar bien... ¿Qué es el hueso? Ah, no sabe...sí: el hueso es... cómo
le dijera... Mire, haga de cuenta, al bajista de los Fantasmas del Son le da
diarrea, entonces el director del grupo llama a X y le dice: tengo hueso de
bajista. El otro viene y lambe el hueso del bajista hasta que a éste se le quite
la diarrea... suplencias, ándele, así se dice.
Los anuncios de los que ofrecen o piden hueso están pegados en las vitrinas
de las casas de música, en Bolívar o Mesones, allá en el centro. Cuando no tengo
chamba me doy una vueltecita, leo los anuncios, arranco el que me interese y
llamo por teléfono, me hacen una prueba y seguro me quedo. Son chambas de días o
semanas, cuando mucho. Solo en uno he durado un buen, con unos viejitos que
pusieron su aviso de: se busca guitarrista competente para acompañamientos. Eso
es lo mío, fui con ellos y me quedé, era para tocar en las trajineras de
Xochimilco con un conjunto de esos de salterio ¡papita! puros valses. El
guitarrista de base, que estaba enfermo se murió y por eso duré casi un año con
ellos, hasta que me aburrí y los dejé colgados.
Sí, pues, vivo del hueso como los perros, pero no crea, he tocado con grupos
y conjuntos de caché y nunca me he humillado a tocar en los camiones, eso no. Yo
vivo solo y ahí la voy llevando.
Mi vicio son los discos de guitarristas famosos. Escucharlos cuando puedo, a
solas, en silencio, sin que nadie me turbe, eso es lo bonito. Pongo un disco de
Segovia o de Rodrigo y cierro los ojos. Me imagino sus dedos volando sobre las
cuerdas, pisando y tañendo en el lugar y momento precisos, luego me imagino que
yo soy el que toca en el escenario de una gran auditorio, que chingón. Veo las
caras de admiración de las gentes en las escalas complicadas o vistosas... y
luego los aplausos, me imagino que son para mí y con eso me basta. Con eso y con
pensar que si en lugar de esta prótesis tuviera mi mano derecha, yo también
podría ser un guitarrista, ¿porqué no?
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